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La expectación generada en torno

al Internet de las cosas:

chequeando la realidad

09 / 01 /2016

La expectación generada en torno al Internet de las cosas: chequeando la realidad

Según las previsiones de Cisco, para el 2020 habrá 50.000 millones de dispositivos conectados. La estimación de Gartner, más «modesta», afirma que serán 26.000 millones de dispositivos. Además, en cuanto al valor del mercado del Internet de las cosas, se predice que para 2025 crecerá hasta los 6,1 billones de dólares (McKinsey), o incluso hasta los 7,1 billones de dólares (IDC).

Estas previsiones sobre el mercado del Internet de las cosas resultan casi tan impresionantes como los enormes flujos de datos en sí, pero ¿Hasta qué punto son igual de realistas?. Incluso las predicciones más conservadoras vaticinan una tasa de crecimiento anual del 30 %, mientras que el avance de Internet a nivel mundial tiene una tasa de crecimiento del 3 %. De acuerdo con los datos recabados por ITU, el Banco Mundial y las Naciones Unidas, en la actualidad un 46,1 % de la población mundial tiene acceso a Internet. Sin embargo, si solo se contemplan las cosas que tienen la capacidad de conectarse,  sin atender a su aplicación real, nuestra visión está desenfocada.

Así pues, ¿Está sobrevalorado el mercado del Internet de las cosas? «Hemos superado el punto de los casos prácticos sin sentido (recordemos la tostadora que se comunicaba con un frigorífico), pero aún nos queda un largo camino para alcanzar los objetivos previstos. Y podemos preguntarnos si las expectativas se cumplirán a corto plazo. Hace cinco años veíamos cifras similares pero, hasta la fecha, no se han hecho realidad. En la actualidad, somos principiantes en materia de Internet de las cosas y nos centramos principalmente en la configuración física: ¿cómo se puede garantizar la conectividad? ¿Qué sensores se deben utilizar? ¿Qué infraestructuras se necesitan? ¿Cómo son los propios dispositivos?... No obstante, estoy convencido de la capacidad del lnternet de las cosas para cambiar todos los sectores. A largo plazo, el Internet de las cosas dará lugar a modelos empresariales adyacentes basados en la nueva tecnología —afirma Mathias Coopmans, administrador jefe de soluciones empresariales de SAS—».

Dar sentido a los datos

Mientras que los distintos proveedores de infraestructura luchan por conseguir una cuota de mercado y la cantidad de estándares en materia de infraestructura crece, algunas empresas innovadoras están llevando cabo proyectos piloto para dar sentido a los datos recopilados. «Estamos a punto de incorporar una capa analítica en las aplicaciones del Internet de las cosas, lo que nos permitirá obtener su valor real. Sin embargo, si nos centramos en aquellos casos prácticos en los que ya se dispone de suficientes datos complejos para permitir una analítica de valor añadido, vemos que aún representan una cuota de mercado muy reducida. No obstante, creo firmemente que llevar a cabo proyectos piloto de analítica con los datos recopilados, constituye una práctica recomendada y las organizaciones que los realicen conseguirán una ventaja competitiva. Las empresas que están poniendo en marcha  proyectos piloto de analítica de los datos del Internet de las cosas, no solo atienden a los costes del hardware necesario, sino que también buscan formas de incrementar sus beneficios mediante el desarrollo de nuevos servicios basados en la tecnología. Se trata de un enfoque diferente —continúa Mathias Coopmans—».

Estamos a punto de incorporar una capa analítica en las aplicaciones del Internet de las cosas, lo que nos permitirá obtener su valor real.

El nivel de adopción del Internet de las cosas varía en función del sector. Los sectores cuyo trabajo depende en gran medida de los datos, como el de las telecomunicaciones y las aseguradoras, dieron sus primeros pasos en el dominio del Internet de las cosas varios años atrás. «Las compañías ya están realizando el seguimiento y el control de sus inversiones más valiosas, como las plataformas de perforación, debido a que el análisis de la rentabilidad
resulta más sencillo en estos casos prácticos. A medida que continúa la bajada del precio de los sensores, se verán más y más aplicaciones nuevas, como los coches conectados. Las aseguradoras están experimentando con un modelo basado en el comportamiento, en virtud del cual se abarata el coste del seguro en el caso de los conductores con un estilo de conducción más prudente. En este ejemplo, si solo quieres analizar el estilo de conducción para calcular la prima del seguro, no necesitas una analítica en tiempo real. Pero este último despliega todo su valor en el caso de que tu objetivo sea utilizarlos para ofrecer otros servicios, como avisar a los clientes cuando aparcan en zonas conflictivas».

Modelos empresariales innovadores

En cuanto la utilización, se ven varios participantes (entre ellos, algunos recién llegados) que están llevando a cabo las primeras aplicaciones. En junio de este año, el municipio de Amberes (Bélgica) anunció un acuerdo de concesión para la instalación de medidores de agua inteligentes en la ciudad. Durante la primera fase, la empresa de agua Water-Link, en colaboración con la filial conjunta formada por ENGIE Fabricom suministradora de electricidad, e Hydroko, proveedor de soluciones personalizadas para empresas de agua, probarán 1000 medidores inteligentes a lo largo de un año. «Ningún distribuidor de tecnología de red participa en este proyecto, lo que demuestra que los nuevos participantes están ansiosos por conseguir un trozo del pastel. Las radiofrecuencias del Internet de las cosas no tienen licencia, lo que se traduce en una inversión reducida. Por otro lado, las oportunidades son enormes. Al utilizar sensores para registrar el consumo de agua, Water-Link podrá identificar con facilidad las fugas, detectar fraudes y facturar automáticamente a sus clientes. Estos, por su parte, ya no tendrán que preocuparse sobre los aspectos administrativos y podrán encargarse de su propio uso racional del agua, ya que tendrán acceso a estadísticas en tiempo real —afirma Mathias Coopmans—».

Las radiofrecuencias del Internet de las cosas no tienen licencia, lo que se traduce en una inversión reducida.

Otro ejemplo: una empresa eléctrica que puede predecir si un cliente se encuentra en casa, según el uso de electricidad. «He oído que los distribuidores de energía están negociando con las empresas de conductos para vender dichos datos, los cuales podrían servirles a estas últimas para calcular rutas óptimas  —explica Coopmans—».

¿A quién pertenecen los datos?

El anterior ejemplo muestra que el conflicto se centrará principalmente en los datos. Pero, ¿A quién pertenecen tales datos?. Este tema será la patata caliente de los próximos años. ¿Serán los proveedores de tecnología de red, los fabricantes de coches, las empresas de servicios... o los clientes?. La propiedad, el control y el aprovechamiento de los datos se convertirán en aspectos clave de la evolución del Internet de las cosas. «Creo que los clientes desarrollarán un papel crucial en la historia del Internet de las cosas. Cuando se den cuenta del valor de sus datos, desearán compartirlos con aquellas organizaciones que les ofrezcan una mejor experiencia de cliente o más ventajas generales —añade Mathias Coopmans—».

«En SAS Forum 2016, prestaremos la máxima atención al cliente conectado. Por ejemplo, si un operador de telecomunicaciones puede determinar si un cliente casi ha alcanzado el límite de datos, la empresa puede ofrecerle una promoción acorde con su comportamiento. No obstante, también se tratarán las aplicaciones del Internet de las cosas en el módulo Optimize Fraud Detection, Security & Risk (Optimización de la detección del fraude, seguridad y riesgos) en lo relativo, por ejemplo, a la prevención de fraudes en las transferencias de dinero. En cuanto a la gestión de los datos, el Internet de las cosas también supone un reto. No todos los sensores de datos ofrecen una fiabilidad completa, por lo que las comprobaciones de la calidad de la información son fundamentales. Por ejemplo, si existe una alerta por alcanzar una temperatura de 200 °C en el motor de un coche, ¿se trata de un problema técnico o de que el sensor es defectuoso?

Además, la gestión de los datos operativos en tiempo real constituye un área completamente nueva. Tradicionalmente, las analíticas se han basado en gran medida en datos previos. Aparte de que el Internet de las cosas será un denominador común en todos los temas de SAS Forum, también realizaremos una demostración de la configuración de prueba con un coche conectado. SAS Forum es el lugar perfecto para cualquier persona que quiera oír y ver casos prácticos específicos —concluye Mathias Coopmans—».

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