A ver “mi estimado”, dame un estimado . . .
Los beneficios de obtener un pronóstico muy acertado son claros y muchos, pero podríamos resumirlos en: oportunidad y capacidad de respuesta.
(22 Jun. 2009)
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Estimado, cálculo, tanteo, un “más o menos”... frases coloquiales que empleamos para pedir se nos diga qué se prevé pueda suceder en un futuro para alguna situación. Situaciones tan diversas en aplicarse, desde el tiempo para hacer palomitas en el microondas, ventas que tendrá un producto o el precio internacional de algún bien; constantemente solicitamos o emitimos pronósticos, y en situaciones económicas como la de hoy, el hablar de estos pronósticos continuará siendo un tema constante en nuestras actividades personales y profesionales. Los beneficios de obtener un pronóstico muy acertado son claros y muchos, pero podríamos resumirlos en: oportunidad y capacidad de respuesta.
Pero, ¿qué hace a un pronóstico más acertado que otro? Este depende de la forma en que aprovechamos la experiencia en eventos previos para construir un pronóstico en eventos futuros. Un ejemplo sencillo sería el transportarse de la casa a la oficina diariamente y el pronóstico es determinar el tiempo que toma. Cuando se solicita a diferentes individuos realicen un pronóstico de cuánto tiempo tomaría este traslado, aunque usen el mismo medio de transporte y las mismas calles, la forma en que dicho pronóstico se formula, puede resultar muy diferente, pues una respuesta puede ser tan simple como “te toma media hora llegar” y otra podría tener más detalle: “veinte minutos si sales antes de las seis de la mañana, treinta minutos si sales entre seis a siete y casi una hora si sales más tarde”. En estos dos tipos de respuestas, se pueden ver dos elementos clave para hacer pronósticos: la información que se almacena de cada experiencia que se tiene y el análisis de la información disponible para generar una respuesta.
Aunque es un ejemplo de una actividad personal, no necesariamente trascendente, comparte sus características con los pronósticos de los procesos más críticos e importantes de las organizaciones donde trabajamos: debe existir información almacenada de experiencias previas, así como información de las condiciones existentes, la información debe ser sometida a un análisis para hacer un pronóstico oportuno y podemos afirmar que la certeza de nuestro pronóstico, depende directamente de la veracidad de la información con la que contamos.
Entendidos estos principios de los pronósticos acertados, las organizaciones requieren contar con conocimientos, métodos y tecnología que permita implementar un proceso de recolección, almacenamiento, limpieza y análisis de los datos generados durante sus procesos de producción / generación de bienes y servicios, así como de técnicas y metodologías para generar pronósticos en sí mismos. Para resolver la parte de los datos, las tecnologías de información juegan un papel importante, pues para poder administrar los datos, se requieren tener equipos de cómputo, medios de almacenamiento electrónico, aplicaciones de extracción, transformación y carga (ETL), bodega de datos (data warehouse) y limpieza de datos. Una vez teniendo toda la evidencia de las experiencias previas en la ejecución de un proceso, es recomendable contar con soluciones que implementen métodos formales de pronóstico, permitiendo considerar fenómenos estacionales (temporadas navideñas o vacaciones), cambios en el comportamiento por eventos externos (planes de descuento, eventos de la competencia), simulación de escenarios “que pasaría si” (escases de recursos naturales o financieros), etc.
Estos métodos están basados en técnicas estadísticas y matemáticas, que entregan un conjunto de valores esperados para una variable clave del negocio, así como un umbral superior y otro inferior, formando una franja de valores llamada “banda de confianza” del pronóstico (Ej. si sales entre las seis y siete llegas como en veinte o veinticinco minutos). El perfil y la pericia del capital humano, y el grado de precisión requerido a nuestros pronósticos, define el tipo de solución que debe implementarse; existen de uso simplificado aunque de gran rigidez metodológica y limitadas en precisión o aquellas de gran precisión y flexibilidad en los métodos disponibles, pero que requieren de mayor conocimiento práctico y/o formal.
Es así que, contar con la capacidad y las habilidades para tener un proceso explícito de pronóstico, es una competencia clave de las organizaciones, requiere a su vez, de una adecuada administración de los datos como un activo estratégico y el uso de métodos formales para generar el pronóstico. Esto permitirá siempre ser estimado por los “estimados” (pronósticos) que hace todos los días.
Por: Francisco Olvera
Director de Estrategia Comercial
SAS Latinoamérica Norte
francisco.olvera@sas.com
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